ENVEJECER EN LA ERA DIGITAL: ENTRE LA OPORTUNIDAD Y LA VULNERABILIDAD DE LAS PERSONAS MAYORES
La era digital ha modificado profundamente la forma en que las personas se comunican, acceden a información, gestionan su salud y participan en la vida social. Hoy, actividades cotidianas como realizar trámites, comunicarse con familiares, solicitar atención médica o acceder a servicios básicos dependen, en gran medida, del uso de tecnologías digitales. En este contexto, el envejecimiento poblacional se enfrenta a un escenario complejo: por un lado, la tecnología ofrece oportunidades inéditas para mejorar la calidad de vida; por otro, expone a las personas mayores a nuevas formas de vulnerabilidad y riesgo.
Hablar de envejecimiento en la era digital implica reconocer que no todas las personas mayores acceden, comprenden o utilizan la tecnología en igualdad de condiciones. La brecha digital no solo es tecnológica, sino también social, educativa y de salud, y puede convertirse en un factor que profundice desigualdades preexistentes. Comprender esta dualidad es clave para avanzar hacia una inclusión digital que sea realmente protectora y humanizada.
La tecnología como oportunidad para las personas mayores
Cuando es accesible y acompañada, la tecnología puede convertirse en una aliada poderosa para las personas mayores. El uso de teléfonos inteligentes, videollamadas y redes sociales ha demostrado reducir el aislamiento social, fortalecer los vínculos familiares y favorecer el bienestar emocional, especialmente en contextos de soledad o limitación física. Asimismo, las plataformas digitales permiten un mayor acceso a información en salud, seguimiento de enfermedades crónicas, recordatorios de medicación y comunicación con profesionales sanitarios. Para muchas personas mayores, estas herramientas representan una vía para mantener su autonomía, tomar decisiones informadas y participar activamente en su propio cuidado. Además, el aprendizaje digital favorece la estimulación cognitiva, el sentido de logro y la participación social, rompiendo estereotipos que asocian la vejez con pasividad o dependencia. En este sentido, la tecnología puede contribuir a un envejecimiento activo, digno y participativo.
Vulnerabilidades y riesgos en la era digital
El entorno digital también conlleva riesgos específicos para las personas mayores. La falta de alfabetización digital puede dificultar la identificación de fraudes, estafas, noticias falsas o prácticas abusivas, convirtiéndolas en un grupo especialmente vulnerable a engaños financieros y manipulación de información. La exposición a contenidos confusos o alarmistas puede generar ansiedad, miedo o desinformación en temas de salud. Asimismo, el uso inadecuado o sin acompañamiento de la tecnología puede incrementar sentimientos de frustración, dependencia o exclusión cuando no se logra comprender su funcionamiento. A estos riesgos se suman aspectos relacionados con la privacidad, la seguridad de datos personales y la violencia digital, fenómenos que aún son poco visibles pero que impactan directamente en la dignidad y seguridad de las personas mayores.
Factores que incrementan la vulnerabilidad digital
La vulnerabilidad digital no depende únicamente de la edad. Factores como el nivel educativo, las condiciones socioeconómicas, el estado de salud, las limitaciones sensoriales o cognitivas y el contexto familiar influyen significativamente en la forma en que una persona mayor se relaciona con la tecnología. La ausencia de redes de apoyo, el vivir en contextos rurales o marginados, y la falta de programas de formación adaptados aumentan el riesgo de exclusión digital. En muchos casos, la tecnología avanza más rápido que la capacidad de adaptación de los sistemas sociales y de salud, dejando a las personas mayores en una posición de desventaja.
Hacia una inclusión digital segura y ética
Promover la inclusión digital de las personas mayores no significa únicamente facilitar dispositivos o acceso a internet. Implica diseñar estrategias de educación digital con enfoque en salud, acompañamiento intergeneracional y respeto a los ritmos y necesidades de cada persona. Las instituciones de salud, educativas y comunitarias tienen un papel fundamental en la creación de entornos digitales seguros, accesibles y comprensibles. La alfabetización digital debe concebirse como una acción preventiva, que fortalezca la autonomía, la seguridad y la toma de decisiones informadas. Asimismo, es indispensable impulsar políticas públicas que reconozcan la tecnología como un derecho y no como un privilegio, asegurando que su uso contribuya al bienestar y no se convierta en una nueva forma de exclusión o vulneración de derechos.
Envejecer en la era digital representa un desafío colectivo. La tecnología, por sí misma, no es ni buena ni mala; su impacto depende de cómo se integra en la vida de las personas. Para las personas mayores, puede ser una herramienta de inclusión, autonomía y bienestar, o bien una fuente de riesgo y desigualdad. El reto está en construir una cultura digital más humana, ética y solidaria, que coloque a las personas mayores en el centro, reconociendo su dignidad, experiencia y derecho a participar plenamente en la sociedad digital. Solo así la tecnología podrá convertirse en una verdadera oportunidad para envejecer con seguridad, sentido y calidad de vida.
AURORA CENTRO GERIÁTRICO – CUIDAMOS LO QUE MÁS QUIERES
Dra. Tania Meyatzy Bautista Álvarez, Fundadora y CEO de Aurora Centro Geriátrico y Rey Arturo, Estancias Permanentes para Personas Mayores en Mexicali, Baja California.
Dr. José Alfredo Pimentel Jaimes y Dr. Jose Luis Higuera Sainz, Profesores Investigadores de la Universidad Autónoma de Baja California.
“Estamos orgullosos de poder ser parte de esta bella etapa en la vida, es por eso que todos los cuidados que brindamos son con amor, dedicación, respeto y conocimiento.”
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