CÁNCER ÓSEO INFANTIL: CUANDO EL DOLOR NO ES SOLO “CRECIMIENTO”

Un dolor que no debería ignorarse

Es común que al ver a un niño o adolescente quejarse de dolor en una pierna o un brazo pensemos de inmediato en los llamados “dolores de crecimiento”. En la gran mayoría de los casos esa explicación es correcta y no hay nada de qué preocuparse. Sin embargo existe un grupo pequeño (pero importante) de casos en los que ese dolor es la primera señal de un sarcoma, un tipo de cáncer que se origina en el hueso.

Los sarcomas son poco frecuentes pero tienen una característica particular: aparecen con más frecuencia en niños, adolescentes y adultos jóvenes que en personas mayores, a diferencia de la mayoría de los cánceres. Por eso, conocer sus señales de alarma es especialmente valioso para padres, maestros, entrenadores deportivos y personal de salud que atiende a población joven.

 

¿Qué es un sarcoma?

De forma sencilla, un sarcoma es un tumor maligno que crece a partir de los tejidos que sostienen y dan forma al cuerpo: huesos, músculos, grasa, cartílago o tejido fibroso. El cáncer óseo infantil más común en México es el osteosarcoma, seguido del sarcoma de Ewing. Existen decenas de subtipos de sarcoma, pero para efectos prácticos lo importante es saber que pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo. Se presentan con mayor frecuencia en las extremidades (piernas y brazos), sobre todo alrededor de rodillas y hombros.

¿Cómo distinguirlo del dolor de crecimiento?

El dolor de crecimiento clásico tiene un patrón reconocible: aparece por las tardes o en la noche, es intermitente, suele afectar ambas piernas por igual y mejora con masaje o analgésicos comunes. En este tipo de dolor el niño amanece bien al día siguiente, sin cojear ni limitar su actividad. No se acompaña de hinchazón, aumento de volumen ni fiebre.

El dolor asociado a un sarcoma tiende a mostrar un patrón distinto. Estas son las señales que deben motivar una consulta médica:

  • Dolor persistente y progresivo en un solo sitio que no mejora o incluso empeora con el paso de las semanas.
  • Dolor nocturno que despierta al paciente o que no cede con analgésicos comunes.
  • Aparición de un bulto o inflamación, sobre todo si crece con el tiempo o es firme al tacto.
  • Cojera o dificultad para usar el brazo o la pierna sin una lesión previa clara que lo explique.
  • Una fractura que ocurre con un golpe menor o sin causa aparente (“fractura patológica”).
  • Dolor localizado que persiste más de dos o tres semanas, especialmente si no está relacionado con actividad física reciente.

Ninguna de estas señales por sí sola confirma un diagnóstico de cáncer. La inmensa mayoría de los bultos y dolores en jóvenes tienen causas benignas. Aun así cuando aparecen, ameritan una valoración médica y un estudio de imagen (radiografía) como primer paso.

 

Por qué el diagnóstico oportuno hace la diferencia

Uno de los mayores retos con los sarcomas es que al confundirse con lesiones deportivas o dolores de crecimiento, el diagnóstico se retrasa. Cuanto antes se identifique y se trate un sarcoma, mayores son las probabilidades de conservar la extremidad mediante cirugías reconstructivas modernas, y mejor es el pronóstico general. La detección tardía puede limitar las opciones de tratamiento y obligar a procedimientos más complejos.

Un mensaje para las familias

No se trata de generar alarma ante cualquier dolor muscular de la infancia o la adolescencia, que en la enorme mayoría de los casos es normal y pasajero. Se trata de conocer las señales que se salen de ese patrón habitual. Si el dolor de su hijo o hija dura más de dos o tres semanas, se concentra siempre en el mismo lugar, lo despierta por la noche, o se acompaña de un bulto que crece, no dude en acudir a valoración médica. Una radiografía sencilla y oportuna puede aclarar la duda con rapidez, y ante cualquier hallazgo sospechoso, la referencia a un especialista en ortopedia oncológica permite iniciar el estudio y tratamiento adecuados sin demora.

Escuchar el cuerpo de nuestros hijos sin miedo pero con atención, es la mejor herramienta de prevención que tenemos.

 

DR. RAFAEL JUÁREZ TORRES 

Ortopedia y Traumatología, Cirugía de Tumores Óseos

 

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